3.9.08

Pequeño relato de alguien que perdió su mitad

Vivo en una realidad que no me pertenece, por lo menos así lo siento. Todo es gris, todo de otro y de todos. La experiencia de la vida me resulta una masa homogénea donde se mezclan verdades y fantasías, y a su vez cómo las ve cada uno.

Sin embargo, en medio de esta agonía, soy capaz de afirmar que hay circunstancias en las cuales nada puede conmigo. Ni el más grande parásito humano, ni el más pequeño insulto, y que seré inmune mientras tenga el conocimiento de que hay, en mí, una mitad que completa y comparte mi incertidumbre acerca del mundo, y su descubrimiento a medida que fluyen los hechos.

Desafortunadamente, la misma euforia de renacer en cada logro, esa que nos hace sentir invencibles, tiene también el poder de derrotarnos el día en que desaparece la mitad, convirtiéndose en plena ciclotimia.

1 comentario:

cinemaniacobogota dijo...

Oh, qué irritable e impotente resulta la 'tusa'. Cuando te sientes perdido entre algo perdido, sin rumbo en un mar vasto, errando en un desierto interminable.

La raíz debe salir toda.
Buena lectura la que tuve hoy.

Y aunque no sea un García Márquez, soy un Reina Ortiz que le gusta escribir. Bien o mal, lo decidirá el tiempo.