1.2.14

El abrazo

El abrazo es un hecho comprometedor. Lo es más, mucho más, que mirar a los ojos. Porque en el abrazo los corazones están lo más cerca físicamente posible, porque se siente el latido del otro corazón en el pecho propio y así, los abrazados, pueden saber qué sienten, cómo y cuánto.
En el abrazo, se encuentran los que comparten el motivo del mismo, y así los sentimientos se suman. Por eso el abrazo (el legítimo) se siente fuerte, con furia, con pasión o con tristeza extremos.
Nadie que abrace puede ser hipócrita, al menos no luego del abrazo. Si eso sucede, si después de compartir los latidos, el llanto, la risa, las respiraciones... Un hombre sigue siendo hipócrita, estamos realmente perdidos.

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